Lislore, 30 años vendiendo flores y plantas en el Casco Antiguo

Hablamos con Karmele Yeregui, propietaria de la floristería Lislore

Por: Casco Antiguo | 21 marzo, 2016

LISLORE1Buscamos un hueco en la apretada jornada de Karmele Yeregui, propietaria de la floristería Lislore,  para hacer esta entrevista, y quedamos a esa hora en la que la mayoría de las personas están comiendo, entre las 2 y las 3 de la tarde.  A pesar del momento elegido somos interrumpidos un par de veces por sendas llamadas telefónicas, encargos de última hora que toda buena floristería está siempre dispuesta a atender. Karmele empieza recordándonos que el día 13 de marzo cumplió 30 años con la floristería. Nos confiesa que antes de montar la floristería en 1986, no había tenido ningún contacto con el mundo de la flor. Había trabajado en una droguería-perfumería durante un año y medio, me quedé en paro y me planteé que tenía que montarme algún tipo de negocio; estuve barajando algún otro proyecto de negocio, en otra zona de la ciudad,  pero fue al final esta  floristería de  la calle Mayor lo que más  me motivó. La cogí en traspaso; Ya  se llamaba, entonces, Lislore.

Hice cursos, primero los cursos de técnicas de base y, posteriormente, los de grado superior y,  desde entonces, he hecho muchísimos  cursos más, de todo tipo. Y es que en este mundo de la floristerías tienes que estar continuamente reciclándote. Karmele cree que ha cambiado la percepción del público respecto del mundo de la flor. Se ha creado una cultura del consumo de la flor que antes no existía. Antes se regalaba sólo en fechas señaladas o en épocas del año muy concretas como la primavera.

Entre los productos que vende señala,  por un lado,  la flor cortada,  que se utiliza para felicitaciones, bodas, nacimientos, funerales,  y la planta,  que a su vez puede ser para interior, -que es la que más vende-, o para exterior, esta última es la que se utiliza, sobre todo,  en los balcones. Evidentemente lo que no puedo tener son  arbustos grandes, ni por espacio en la tienda ni por espacio en las viviendas de mis clientes que, como mucho,  disponen de  una terraza o un balcón. También tengo complementos como son los recipientes para las flores o plantas: de cerámica, cristal, mimbre, y otros materiales,  en distintas formas y tamaños. Karmele considera que el arte floral ha evolucionado mucho. Seguimos las últimas tendencias a nivel europeo. Cuando empecé la mayoría de la producción floral procedía de Cataluña y  Andalucía. Actualmente el 80% de la flor que compramos viene de Holanda y de allí y otros países vienen  también las modas y tendencias: de Holanda, Francia y Alemania.

Lislore tiene clientes de todo tipo, edad, sexo y condición. Cada vez hay más  clientes hombres, afirma. Señala que la crisis ha afectado al sector. Se ha producido una reducción en el gasto pero no se ha dejado de comprar ni de regalar flores. Regalar flores sigue siendo un bonito detalle que puede contentar a cualquier persona y sacarle una sonrisa.

En el caso de Lislore el 80% del cliente es más un cliente fijo,  o  empujado  por una  necesidad, más que por un  impulso. Karmele dice que trata de  hacer un buen trabajo con la flor, más que vender la flor suelta  o el manojo de flores, sin más, vendo la flor trabajada, los ramos o los centros confeccionados.

Tras la compra y reforma del local hace dos años,  y a pesar de la crisis,  Karmele está contenta y no se plantea, de momento, nuevos grandes proyectos, sino que desea continuar trabajando y formándose para dar  un buen servicio, cada día mejor,   a sus clientes. Y como prueba de ello nos comenta que la semana que viene prevé realizar unos cursos de floristería nupcial en Cabo de Gata (Almería).

PANORAMICA LISORE

Fotografías realizadas por Blumun

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