Librería Abarzuza: el amor por los libros a través de sus diferentes generaciones

Por: Casco Antiguo | 15 septiembre, 2021

Tercera entrega de esta serie de «Comercios del Casco Antiguo, comercios que dejan huella» que en esta ocasión se dedica a Librería Abarzuza. Hablar de Abarzuza es hablar de una de las mayores sagas de libreros que ha dado Pamplona aunque en esta ocasión hablaremos específicamente de la Librería Abarzuza de la calle Santo Domingo. Los orígenes de la saga se remontan hacia principios  de los años 40 del pasado siglo cuando el abuelo de la actual generación, Andres Abarzuza que era, a la sazón, conserje del ayuntamiento (vivía en la última planta del edificio), abría una tienda dedicada a  las novelas de cambio en los bajos de la Casa Consistorial, en la parte que daba a la Bajada de Carnicerías, concretamente en el nº 3, con el nombre de Librería Abarzuza-La Feria del Libro. Lo hizo con el  propósito de buscar algún tipo de ocupación para sus hijos Manuel y Víctor. Posteriormente, a finales de la década de los 40,  su hijo Manuel y su esposa, Narcisa Apezarena abrirían su propia  librería en la avenida de Carlos III, enfrente de la iglesia de San Antonio, de los Padres Capuchinos a la que pondrían el nombre de «El Bibliófilo».

Por su parte, tras el derribo del viejo caserón municipal que se produjo en el año 1952, el abuelo Andrés Abarzuza, junto a su hijo Víctor y su esposa Ceferina Fontellas,  (con la que Victor se casó en 1957) y a quienes vemos en las fotos adjuntas,   se trasladaron al nº 81 de la calle Nueva, con el mismo nombre comercial de la primera librería, Abarzuza-La Feria del Libro. Fueron años de censura, en el que estos libreros se arriesgaban vendiendo, a hurtadillas, libros entonces prohibidos por el régimen, ya fuera por razones políticas o morales, que ejercía un férreo control administrativo y policial.  Esos libros llegaban camuflados en las facturas, bajo otras inocentes denominaciones. Y se guardaban en trastiendas o sótanos, a espaldas de miradas inquisitivas o indiscretas.  En los escaparates, anaqueles y estanterías se amontonaban  libros de contenido religioso, añejas publicaciones, como la Enciclopedia Alvarez, o  los libros de la colección Austral, Espasa Calpe, Destino o la Editora Nacional. Más adelante la tienda de la calle Nueva se expandiría al contiguo nº 79 de la misma calle. Ceferina Fontellas quedó viuda muy joven, en el año 1967, teniendo que sacar adelante la librería en solitario y a sus cinco hijos de corta edad,  (la mayor tenía 8 años y el menor 6 meses). Abarzuza fue una de las primeras librerías en introducir publicaciones en euskera, no en vano, Ceferina, nacida en Pamplona aunque criada en Beuntza hablaba habitualmente en euskera. Además de librería tenían papelería y otros objetos de escritorio. La librería se mantendría abierta, con la ayuda de sus hijos,  hasta 1989 o 1990.

Marcela, uno de los cinco hijos de Ceferina había comenzado  a trabajar en la librería Xalbador que había abierto sus puertas en 1984. Allí trabajaba también su pareja, Rafa, y sus primo   Patxo, (también lo harían sus primos Pablo y María, hijos de sus tios Manuel y Narcisa). Marcela permanecería en Xalbador hasta 1990 y posteriormente en Xalem (abierta por Xalbador y los cines Golem), dos años más.   El 23 de abril de 1993, inauguraba junto a su marido,  su propia librería, recuperando el nombre de Librería Abarzuza para este establecimiento que abría sus puertas en el nº 29 de la calle Santo Domingo. Librería Abarzuza sigue abierta, casi 30 años más tarde, especializada, como entonces, en temas de Navarra, euskera y Euskal Herria, complementada con artículos de papelería, prensa, revistas, souvenirs y otros servicios. Se han especializado también en literatura infantil y juvenil en castellano y euskera.

libreria2Libreria Abarzuza se destaca por su atención personalizada,  natural, espontánea, donde el cliente se siente  cómodo  pero   sin presiones ni agobios, intentando siempre darle un servicio rápido y eficaz. Para Abarzuza los clientes son personas que tienen nombres y apellidos y  quieren que se sientan en su tienda como en su casa,  una tienda amiga donde se desvivirán por  darles lo que buscan. Después de 28 años la Libreria Abarzuza sigue siendo uno de los principales referentes en el mundo de los libros en Pamplona. El 23 de abril de 1947 algunos  libreros se atrevieron a sacar sus libros a la calle por primera vez en muchos años, tras la dura época de la postguerra. Posteriormente la imagen se iría repitiendo año tras año, como vemos en las fotografías que aparecen en este artículo,  de la feria del libro de los años 1955 y 1958, en los que aparecen Victor Abarzuza y Ceferina Fontellas. El amor por los libros, más allá del simple negocio ha sido una constante en el apellido Abarzuza que se ha ido transmitiendo a través de sus diferentes generaciones. Lo tiene muy claro la tercera generación de la familia Abarzuza-Fontellas que no hace demasiados años, en el año 2015, perdió a quien había sido su principal referente familiar y  puntal imprescindible de la Librería a lo largo de la mayor parte de sus  primeros 40  años de historia, Ceferina Fontellas, de quien tantas cosas aprendieron.

Fotos por orden de aparición: Nº 1: Feria del Libro de Pamplona en la plaza del Castillo. 1955, Nº 2: la Librería Abarzuza en el nº 81 de la calle Nueva, Nº 3: Ceferina Fontellas en la Libreria Abarzuza de la calle Nueva. 1955-56, Nº 4: Feria del Libro de Pamplona en la plaza del Castillo. 1958, Nº 5: Feria del Libro de Pamplona en la plaza del Castillo. 1980, Estas fotos han sido cedidas por la familia Abarzuza-Fontellas. Nº 6: publicidad de Librería Abarzuza en la revista «Nuestras Calles» de la Asociación de Comerciantes del Casco antiguo. 1985-86 y Nº 7: Interior de la actual Libreria Abarzuza en el nº 29 de la calle Santo Domingo (Laura Blazquez de Blumun).

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